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"Nuestros Jóvenes: Testigos de la Esperanza"
"Ahora más que nunca es urgente que seais los "centinelas de la mañana", los vigías que anuncian la luz del alba y la nueva primavera del Evangelio, de la que ya se ven los brotes. La humanidad tiene necesidad imperioza del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador."
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII Jornada Mundial de la Juventud. 25 Julio 2002
Con esta invitación de Su Santidad Juan Pablo II queremos iniciar al trabajo pastoral para el año 2008. Queremos sabernos guardianes de la esperanza capaces de propagar el amor responsable y conciente hacia Dios, Cristo y el prójimo.
Como Parroquia aspiramos vivir nuestro trabajo juvenil centrados en la figura de Cristo predicando en la montaña a una muchedumbre, preocupado de su pueblo y sus necesidades, entregándole una misión a sus discípulos: "Denle ustedes de comer". Nosotros como jóvenes catequistas nos sabemos discípulos de Cristo, alcanzados también por este noble encargo: Alimentar con el pan del amor y la esperanza a nuestra población, sus niños y jóvenes. Entregar a Jesús mismo con nuestro ejemplo de vida. Amarlo y hacerlo amar.
Esta es nuestra labor y para alcanzarla creemos necesario afianzarnos en dos ámbitos la fe y la vida.
Fe: nuestra única certeza es el amor incondicional del Padre Dios, y esa fuerza revitalizante nos impulsa al servicio y a la oración, lazo inquebrantable de comunión con Dios. Este ámbito se complementa con distintas actividades que nos van llenando el espiritu:
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Eucaristía: sin duda la celebración más importante de nuestra fe, en la cual somos testigos de la mayor entrega de amor. Este momento de unión íntima con Jesucristo necesita una reubicación dentro de nuestras prioridades, valorándola como el espacio de compartir el mensaje salvador de Jesús junto a la Iglesia.
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Participación: la iglesia la creamos nosotros, por lo que la pastoral juvenil de nuestra parroquia, de nuestro decanato y de nuestra arquidiócesis nos necesita para funcionar. No depende de una persona en particular, sino de un grupo comprometido en las distintas actividades a desarrollar, ya sea en nuestra iglesia local o a nivel más amplio.
Vida: es el aspecto cotidiano en donde traducimos nuestras creencias, donde debemos transparentar la figura misericordiosa del Padre, el amor incondicional de Jesús y la fuerza del Espiritu Santo. La vida se puede centrar en distintas áreas:
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La Familia: el núcelo más íntimo e importante, fuente del desarrollo social y espiritual, de donde brotan los valores más puros, inspirados en el amor. Eso es lo que debemos entender y querer para nuestras familias. La creación de la familia no depende siempre de nuestros padres, somos nosotros también responsables de promover el amor, la comprensión, la paz, la ternura y todo aquello necesario para crecer en armonía y felicidad, que es a lo que aspiramos y lo que quiere Dios. He aqui una gran labor, no sólo preocuparnos de la comunidad a nuestro cargo, sino partir por ser testigos y misioneros en el hogar.
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La Amistad: la relación de amistad es de suprema importancia en nuestra juventud y requiere de un gran compromiso de lealtad, confianza y respeto. Cuando se desmorona uno de ellos la amistad se tambalea.
- Lealtad comptende la sinceridad y la rectitud, el no buscar quedar bien, sino hacer lo correcto para con la persona querida.
- Confianza es la base para una relación estable y duradera, ser capaz de compartir la vida, nuestros dolores y alegrías, ser capaz de escuchar y guardar en el corazón lo que nos han entregado.
- Respeto consiste en aceptar a las personas tal cual son, sin ofender, sin abusar, siendo fieles al cariño.
Estos tres elementos van enlazados y juntos crean una amistad verdadera, amistad que debemos copiar de nuestro Señor Jesucristo, un amigo dispuesto a todo por nosotros.
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El pololeo: ya hemos descrito ciertas características del amor, sin embargo en la pareja es más especial. Es una amistad mucho más profunda, es compartir la vida con el otro más a fondo, sin ocultar nada, sin guardarse nada.
El pololeo es un caminar en el cual se van descubriendo muchos sentimientos y afinidades, no se pretende que de ahí brote un matrimonio, pero si que lo entregado y vivido haya sido sincero, respetuoso y responsable.
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Yo: este punto es de gran importancia. Tendemos muchas veces a dejarnos de lado y algunas a menospreciarnos por nuestras deficiencias y errores.
El ser humano es imagen y semejanza de Dios, por lo tanto tiene un gran valor, esta lleno de virtudes y cosas bellas. Es de nuestras esencia cometer errores pero basta con reconocerlos, no es necesario humillarnos ni negarnos para dejar contento a Dios, el nos ama locamente y antes de caer ya nos ha perdonado y recogido.
Somos hermosos y estamos llenos de amor, nuestro cuerpo es templo de Dios, por lo que debemos amarlo, valorarlo y respetarlo. Sólo amándonos como somos irradiaremos amor a quienes nos rodean.
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La Sexualidad: esto esta ligado absolutamente con los dos puntos anteriores. Sólo si amo y me respeto podré vislumbrar el valor inmenso de la sexualidad en mi vida, el entregarme enteramente a la persona que amo puramente.
Sabemos que la realidad juvenil se ha acelerado y que es en el pololeo donde se comienza a explorar en este camino. Sólo esperamos que tras descubrir el infinito valor de nuestro ser seamos responsables de la forma en que vivimos la sexualidad. Que sea una sexualidad comprometida, no pasional y alocada, sino impulsada por el amor incondicional.
Esto queremos de nuestros jóvenes, en ellos están puestas nuestras esperanzas, en ellos creemos.
Es por lo anterior que como Pastoral Juvenil nos comprometemos a:
- Ser testimonio vivo de la fe, asistiendo a la celebración eucarística con constancia, revalorarla y así poder incentivar a los jóvenes de nuestros grupos a participar de ella.
- Participar de las reuniones juveniles, parroquiales y decanales, con responsabilidad y esmero, para construir en ellas las mejoras y el camino a seguir por nuestra pastoral.
- Ser respetuosos en nuestro hogar y cordiales en el trato fraterno, amando a nuestros hermanos como a nosotros mismos, procurando siempre el bien mayor antes que el particular.
- Buscar en nuestros grupos no sólo entregar contenidos sino estrechar lazos, ser amigos y guías de nuestros jóvenes y niños. Sólo de esa forma el trabajo será más facil procurando "hacerse amar más que temer".
- Mantener siempre como fin de nuestra misión impregnar a Cristo en los corazones de nuestros niños y jóvenes. Los medios para alcanzarlos son el conocimiento de la palabra de Dios y su puesta en práctica. Sólo asi entregaremos un mensaje verdadero y concreto, obras más que palabras.
- Mantener siempre un ambiente cálido y fraterno dentro de nuestra pastoral para mantener y acrecentar la unidad de sus miembros, independientemente de su sector o cargo dentro de la pastoral.
- Separar el pololeo de nuestra misión pastoral, respetando los espacios y momentos.
- Ser responsables yu concientes en nuestro pololeo y con nuestra sexualidad. Quienes vayan a ser padres deberán dejar sus cargos pastorales para dedicarse por entero a su nueva misión, contando con el pleno apoyo de la comunidad, la coordinación y los sacerdotes.
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Jornada de Animadores y Coordinadores de la Pastoral Juvenil - Pirque, 5 de Enero 2008 |